Encontré a Darío en el centro comercial Caminos del Inca, cerca de mi casa, donde lo habia citado. En muchas maneras hizo un gran viaje para encontrarse conmigo. Pero ahora que lo recuerdo no fue esa mi primera impresión de él, más bien fue por facebook, su foto de perfil... "
Estaba Michael en facebook y se topó con una imagen interesante de perfil
acompañada de comentatrios interesantes que, a su juicio dennotaban sabiduría, experiencia y otras cualidades por parte del usuario de esa cuenta. Decidió compartir este perfil con Irene, ella agregó a Darío a su facebook.
- Darío Stith... ¿qué más?
- No sé, un apellido raro. Fácil uno de los apellidos inventados que a veces se ponen lo otakus. - dijo Michael.
- Fácil - dijo Irene.
Explorando sus fotos encontró una que le llamó la atención por sobremanera:
"Este gráfico englobaba lo que para mí hace muy poco había sido mi universo. El universo de mi ego, todo lo que había vivido. Es el estado de conciencia.
- Tu poder está ya asegurado sobre esta tierra - me dijo una vez un gnóstico "hiperboreo" nazi que me leyó el tarot. Se refería a esto, el dibujo, lo que representa.
Los sistemas, las formas, nos ayudan y nos parametran, no son buenas ni malas, son necesarias e innecesarias, no son, no existen y a la vez, sí. Irene Palacios se manifiesta aquí por ello, Irene Palacios no existe, pero a la vez sí."
Un like a la imagen y la copió, la colocó como imagen de perfil, todos debían verla, entenderla, abrazarla. Después de ello se interesó en conocer a Darío y comenzaron sus conversaciones por facebook.
Normalmente Irene hubiera tanteado con quién trataba pensando que se basaba en muchos datos medibles y analizables por el cerebro: el vocabulario, el tono de voz, la apariencia, etc etc. No le importaban datos como los estudios, la edad, el género o condición social. Pero al interactuar con Darío se dió cuenta de que no estaba fijándose en nada de eso y le tenía confianza casi absoluta. La primera vez que hablaron por facebook fue así, e inmediatamente después de esa experiencia Irene se inquietó y se preguntó ¿Por qué? ¿Cómo es que ha sido tan fácil aceptar lo que este chico dice? En parte porque no suena a algo nuevo, suena familiar, le recordaba a conclusiones que ella había alcanzado, pero estaba el punto de desconfianza tan inusual en ella.
- Yo confío, pero no soy una seguidora. - le comentó una vez a un amigo llamado Germán, un chico que estudia medicina china y vive en Barranco. Su hogar le es muy agradable a Irene ya que él hospeda a extranjeros en su casa y a Irene le gusta ver personas diferentes, conocer y ampliar sus círculos de amigos.
- Yo confío en la gente, en las cosas, en todo, pero si siento que algo no fluye, entonces no.
- Entonces este chico te ha transmitido algo y tu confías en él. - preguntó él.
- Sí... y me causa inquietud. De hecho has escuchado de los reptilianos, de los métodos de control mental de todo eso... ¿verdad?
- Ireenee ¿Qué no me conoces?
Hace algunos años, cuando Irene recién había entrado a la universidad tuvo un encuentro con los reptilianos. A pesar de todo lo que se dice aún de ellos, ella nunca los juzgó determinantemente.
- Han torturado niños, controlado nuestras mentes, comen gente... Irene ¡Comen gente! ¿Te parece lindo? ¡¿Ah?! - le dijo varias veces Michael a Irene en varias ocaciones, y de otras maneras también. Ésta frase en específico fue en el lugar de té donde ella quería llevar a Darío y donde usualmente iba con Michael.
- No tiene que parecerme lindo para no juzgarlo. La verdad lo veo como cuando hay partidos políticos con ideales y cosas y otros que chocan con ellos. Acciones que acpa se manifiestan de una forma y en el cosmos repercuten de otra y así... ¿me explico? Algo así... algo... - Irene movía las manos para expresar su idea, hacía circulitos, movía los dedos.
- Pero esto es máaas grandee... - y la cara de Michael esbozaba aquella expresion de DUH, como si estuviese diciendo algo obvio, seguro, definitivo.
Irene terminó de beber su té y cambiaron de tema.
Regresando a la casa de Germán, casi un año después de esa conversación con Michael, estaba Irene con el cabello más largo y rizado.
- Está bonito tu cabello así - dijo Germán.
Irene lo había estado usando así tan seguido que se había olvidado del cambio, su cabello había sido lacio la última vez que vio a Germán.
Los días que siguieron al día en que ella por primera vez conversó con Darío por facebook fueron como siempre divertidos, relajados, pero había una inqietud y un pensamiento que era en realidad una sensación que más que eso era una premonición y un recuerdo y todo y nada a la vez y en palabras era esto:
- Darío es algo así como mi esposo. - dijo en voz alta en su cuarto intentando expresar aquella inquietud.
- ¿Darío qué? - dijo su hermana, Cecilia, quien pasaba por el cuarto de Irene y la escuchó a medias.
Irene meneó la cabeza como diciendo que no había dicho nada, Cecilia siguió de largo.
Una sensación de inquietud se extendió por todo su cuerpo.
"Darío es mi esposo".
(Próximo capítulo: "Peor que flaca... XD" )

acompañada de comentatrios interesantes que, a su juicio dennotaban sabiduría, experiencia y otras cualidades por parte del usuario de esa cuenta. Decidió compartir este perfil con Irene, ella agregó a Darío a su facebook.
- Darío Stith... ¿qué más?
- No sé, un apellido raro. Fácil uno de los apellidos inventados que a veces se ponen lo otakus. - dijo Michael.
- Fácil - dijo Irene.
Explorando sus fotos encontró una que le llamó la atención por sobremanera:
"Este gráfico englobaba lo que para mí hace muy poco había sido mi universo. El universo de mi ego, todo lo que había vivido. Es el estado de conciencia.- Tu poder está ya asegurado sobre esta tierra - me dijo una vez un gnóstico "hiperboreo" nazi que me leyó el tarot. Se refería a esto, el dibujo, lo que representa.
Los sistemas, las formas, nos ayudan y nos parametran, no son buenas ni malas, son necesarias e innecesarias, no son, no existen y a la vez, sí. Irene Palacios se manifiesta aquí por ello, Irene Palacios no existe, pero a la vez sí."
Un like a la imagen y la copió, la colocó como imagen de perfil, todos debían verla, entenderla, abrazarla. Después de ello se interesó en conocer a Darío y comenzaron sus conversaciones por facebook.
Normalmente Irene hubiera tanteado con quién trataba pensando que se basaba en muchos datos medibles y analizables por el cerebro: el vocabulario, el tono de voz, la apariencia, etc etc. No le importaban datos como los estudios, la edad, el género o condición social. Pero al interactuar con Darío se dió cuenta de que no estaba fijándose en nada de eso y le tenía confianza casi absoluta. La primera vez que hablaron por facebook fue así, e inmediatamente después de esa experiencia Irene se inquietó y se preguntó ¿Por qué? ¿Cómo es que ha sido tan fácil aceptar lo que este chico dice? En parte porque no suena a algo nuevo, suena familiar, le recordaba a conclusiones que ella había alcanzado, pero estaba el punto de desconfianza tan inusual en ella.
- Yo confío, pero no soy una seguidora. - le comentó una vez a un amigo llamado Germán, un chico que estudia medicina china y vive en Barranco. Su hogar le es muy agradable a Irene ya que él hospeda a extranjeros en su casa y a Irene le gusta ver personas diferentes, conocer y ampliar sus círculos de amigos.
- Yo confío en la gente, en las cosas, en todo, pero si siento que algo no fluye, entonces no.
- Entonces este chico te ha transmitido algo y tu confías en él. - preguntó él.
- Sí... y me causa inquietud. De hecho has escuchado de los reptilianos, de los métodos de control mental de todo eso... ¿verdad?
- Ireenee ¿Qué no me conoces?
Hace algunos años, cuando Irene recién había entrado a la universidad tuvo un encuentro con los reptilianos. A pesar de todo lo que se dice aún de ellos, ella nunca los juzgó determinantemente.
- Han torturado niños, controlado nuestras mentes, comen gente... Irene ¡Comen gente! ¿Te parece lindo? ¡¿Ah?! - le dijo varias veces Michael a Irene en varias ocaciones, y de otras maneras también. Ésta frase en específico fue en el lugar de té donde ella quería llevar a Darío y donde usualmente iba con Michael.
- No tiene que parecerme lindo para no juzgarlo. La verdad lo veo como cuando hay partidos políticos con ideales y cosas y otros que chocan con ellos. Acciones que acpa se manifiestan de una forma y en el cosmos repercuten de otra y así... ¿me explico? Algo así... algo... - Irene movía las manos para expresar su idea, hacía circulitos, movía los dedos.
- Pero esto es máaas grandee... - y la cara de Michael esbozaba aquella expresion de DUH, como si estuviese diciendo algo obvio, seguro, definitivo.
Irene terminó de beber su té y cambiaron de tema.
Regresando a la casa de Germán, casi un año después de esa conversación con Michael, estaba Irene con el cabello más largo y rizado.
- Está bonito tu cabello así - dijo Germán.
Irene lo había estado usando así tan seguido que se había olvidado del cambio, su cabello había sido lacio la última vez que vio a Germán.
Los días que siguieron al día en que ella por primera vez conversó con Darío por facebook fueron como siempre divertidos, relajados, pero había una inqietud y un pensamiento que era en realidad una sensación que más que eso era una premonición y un recuerdo y todo y nada a la vez y en palabras era esto:
- Darío es algo así como mi esposo. - dijo en voz alta en su cuarto intentando expresar aquella inquietud.
- ¿Darío qué? - dijo su hermana, Cecilia, quien pasaba por el cuarto de Irene y la escuchó a medias.
Irene meneó la cabeza como diciendo que no había dicho nada, Cecilia siguió de largo.
Una sensación de inquietud se extendió por todo su cuerpo.
"Darío es mi esposo".
(Próximo capítulo: "Peor que flaca... XD" )
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